Directora Académica

Profesores Nacionales





Profesores Internacionales

Especialista en psicología clínica. (B-0077). Psicoterapeuta Gestáltica e Integrativa. Discípula y colaboradora de Claudio Naranjo en el equipo internacional del programa SAT. Representante de la Fundación Claudio Naranjo en Mallorca. Especializada en Cuidados Paliativos y Formada en Acompañamiento Creativo de la enfermedad terminal y el duelo.
Ha trabajado en la Associació Catalana d’Hemofília y en el Hospital Vall d’Hebrón de Barcelona, contando con una amplia experiencia en enfermedades congénitas e infecciosas y en Cuidados Paliativos. Formada en Terapia Familiar Sistémica en el área de conflictos de pareja. Máster en Terapia Breve Estratégica. Máster en Intervención Ambiental (UB). Formada en Restauración de Relaciones con Suzy Stroke. Desde hace ocho años organiza, produce y participa como actriz en el Programa Teatro para Interesados. Miembro titular y Miembro supervisora de la A.E.T.G. (Asociación Española de Terapia Gestalt). Miembro Titular y Supervisora de la F.E.A.P. (Federación Esp. de Asoc. de Psicoterapeutas) y Psicóloga especialista en Psicoterapia por la E.F.P.A. (European Federation of Psychologists Associations) Ha sido co-fundadora y presidenta de Gestalt Mallorca, y vocal de VIH/Sida en el Colegio de Psicólogos de Baleares (COPIB).Formada como instructora de Yoga.

Directora de Gestalt Terra Escola de Formació.

Claudio Billi, psicólogo psicoterapeuta, Especializado en Psicología Clínica, Doctor de Búsqueda en Calidad de la Formación, se ha formado en Psicoterapia Cognitivo-Constructivista y en Psicoterapia de Gestalt viva con Claudio Naranjo, después de haber tenido formaciones con Erwing Polster, Robert y Rita Resnick, Barrie Simmons, Paolo Quattrini.
Es director de la Escuela de Especialización en Psicoterapia de Gestalt Viva en Italia, que sigue el modelo de Claudio Naranjo, reconocida por el Ministerio de la Universidad y de la Instrucción en el 2015. Su formación en el Programa SAT empieza en el 1995, prosiguiendo como terapeuta desde el 2002 en el SAT 1,2,3 en Italia, y después también como coordinador y terapeuta en el SAT2 y SAT3 en España, Rusia, Argentina.
Es también Didacta de la Sociedad Italiana de Terapia Cognitiva Conductual, S.I.T.C.C. y Didacta de la Federación Italianas Escuelas y Institutos Gestalt F.I.S.I.G. y miembro del Asociación Italiana de Psicología y Psicoterapia Constructivista, AIPPC. Ya Profesor a contrato desde el 2001 cerca de la Facultad de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universidad de Florencia ha enseñado Psicología Clínica, Psicodiagnostica, Coloquio Clínico. Desde mas que diez años es docente en muchas Escuelas de Especialización en Psicoterapia en Italia, Brasil y Argentina.
Desde el 1998 es Director Científico del Instituto «Mille e un Méta” de Livorno, que nace con el objetivo de promover búsquedas, estudios y actividad de formación en el campo de las profesiones de ayuda. Cómo psicoterapeuta predominantemente trabaja en el ámbito de la psicoterapia con adultos y de la psicoterapia con pareja. Conduce grupos sea en el trabajo de psicoterapia que en workshop experienciales.


Tutores

Entregarme a la formación en la EGV fue un salto a lo desconocido, desde una fe intuitiva en mi propia humanidad, alentada por profesores que transmitían esa fe desde la experiencia y la actitud hacia el encuentro humano más profundo.
Todo ello me trajo un camino nuevo, una transformación en la forma en que me veía a mí mismo y al mundo, y la confianza en que esa mejor comprensión me abría un horizonte de posibilidades.
Y en ese proceso de soltar las certidumbres y expectativas incluso de mí mismo, la invitación de la Escuela para ser tutor de la Segunda Generación de terapeutas me llegó como un inesperado regalo, viendo con cierta perplejidad que eso de «comprometerse con el propio camino» podía traer consecuencias bien concretas.
Por su parte, la experiencia de tutor me trajo una profundización en el aprendizaje de la Gestalt, pero esta vez con mayor énfasis en la comprensión de las dinámicas de grupo, y me permitió ser testigo de experiencias grupales notables e imborrables.
Todo lo cual ha ido calando hondo en mí, incluso en el tiempo, no solo en el ámbito de la terapia, sino también en mi forma de trabajar con comunidades en el área de la Educación Ambiental que es a lo que más me dedico, y en la gestión de la toma de decisiones políticas en forma participativa, sobre todo en la escala local.
Hoy, más que buscar caminos, busco seguir enraizándome en lo que hago, como un árbol, en un lugar concreto en el mundo, en un aquí y en un ahora, como una semilla que ya no está buscando donde caer sino que emprendió el viaje a su destino, por incierto que sea.


Recuerdo con claridad el impacto transformador que viví como estudiante en la Escuela, aprendiendo de un linaje tan valioso como el de Claudio Naranjo.
La profundidad del autoconocimiento, la comprensión del comportamiento humano, y la mirada integradora que la Gestalt Viva ofrece marcaron una diferencia fundamental en mi vida.
Ser convocada para acompañar a nuevos estudiantes en este mismo proceso, en el mismo espacio que me nutrió y me vio evolucionar, representó una hermosa oportunidad de retribuir y de seguir aprendiendo.
Mi rol como tutora me permitió ser testigo del despertar y la transformación de cada estudiante, facilitando un espacio seguro y de acompañamiento en su propio viaje de autodescubrimiento.
La Escuela Gestalt Viva no es solo un lugar de formación, sino una comunidad de aprendizaje de la espontaneidad y de la presencia.
Agradezco profundamente la invitación y la confianza depositada en mí para acompañar a la querida cuarta Generación.

Y desde este nuevo lugar aprendí (y todavía aprendo) a escuchar con menos juicio y más amor, a vivir conmigo, a cuidar el dolor de otros.
Al poco tiempo de terminar mi formación, la escuela me invita a ser parte del equipo como tutora de la G5. Esta propuesta fue para mí una sorpresa grande, no me lo esperaba, me encantó y tomé el desafío contenta y sin dudar. Apoyar a la G5 en cada módulo ha sido una experiencia hermosa. Me ha permitido tener una mirada de continuidad de cada participante y del grupo, mantengo comunicación cercana con cada persona, atenta a sus necesidades, alimentando lazos de cariño con muchos de ell@s.
Acompañar a los estudiantes en sus procesos de automirada y ser testigo de la transformación del grupo es un privilegio y también una oportunidad para mí de seguir aprendiendo a ser terapeuta. Crecimiento. Todo aquí me hace crecer.
Tomar conciencia es la consigna, de eso se trata el camino que he escogido para mí.

Eso me llevó a estudiar historia, sin embargo la rabia y la sensación de soledad solo creció, ahora entendía el mundo, pero mi sensación seguía ahí. Entre a psicología también pensando en ayudar a aliviar algo de ese dolor que veía en mí y también en otros.
Ahora veo que andaba en una búsqueda, sin saber que lo hacía. Saliendo de psicología tome un taller en donde hablaron extensamente de eneagrama y Claudio Naranjo, nunca había escuchado hablar de espiritualidad, psicología y tradiciones antiguas al mismo tiempo, eso me abrió una posibilidad, un camino.
Entre a la escuela con la intuición de que cambiaría mi vida. Y efectivamente así ha sido el SAT y la escuela han sido el proceso eje de mi camino, en el que llegar a ser tutora fue una sorpresa y una aventura. Desde el lugar de tutora, poder ser testigo de la transformación de otras persona es un privilegio y una alegría. Sin duda lo más profundo ha sido ver cómo el ejercicio de la terapia es un ejercicio de humanidad viva del que no termino de aprender.

Luego de 4 años de (trans)formación, despertó en mi algo que, cuando lo descubrí, me pareció obvio: mi vocación de terapeuta, como acompañante y testigo del dolor de otros (y mío propio). Fue esta vocación la que me llevó a invertirme totalmente en el proceso, así como la curiosidad de buscar algo que aún no descubro del todo que es. Recuerdo que el día antes de que me ofrecieran la tutoría, me di cuenta súbitamente que me gustaría mucho seguir vinculado a la escuela y poder seguir formarme. Al día siguiente me ofrecieron la oportunidad. No aspiraba a nada y la vida me lo dio lo que necesitaba. ¡Qué suerte cuando llegan así las cosas!
Ser tutor ha sido ser 3 cosas: testigo de la transformación, acompañante del grupo y sus participantes y aprendiz de todo lo que ya viví, pero en una segunda vuelta, donde he podido profundizar en una compresión diferente a la cognitiva, más bien intestinal, de lo que es estar realmente presente, de lo sutil de escuchar y de comprometerme con el oficio terapéutico. Estoy muy agradecido de poder vivir nuevamente la experiencia de aprendizaje con los profesores, pero por sobre todo, de la generosidad y compromiso de la G6, que me muestran tantas cosas de mi y
de ellos ,
y de ellos de nuevo
y de mi nuevamente.

Es paradójico porque llegué aquí con un profundo deseo de cambio y en el camino me di cuenta que ¡no hay nada que cambiar!, el cambio sucedió sólo como consecuencia de entrar en el dolor y aprender a estar con lo que hay. ¡Es una práctica hasta el día de hoy!
Mi proceso me ha regalado sanación y transformación a través del vínculo con mi Terapeuta. Ha significado ¿entender?, ¿sentir-habitar? la vida/mi vida y la vida como un viaje sagrado donde el misterio y lo divino me han devuelto la fé y la confianza para poder quedarme en lo que duele, para aceptar, para aprender a aceptar y aceptarme. Sin duda hoy me siento más liviana y la vida -mi vida sí me sabe a algo más auténtico.
Ser Tutora no ha sido más que otro regalo del camino. Un regalo que llega porque yo estaba lista para recibirlo. Ser tutora de la querida G-6 es Entrega. Es estar presente, es mirarlos y mirarme, escucharles y escucharme. Sentirles y sentirme. Conmoverme. Confiar, en ellas y ellos, en su camino, en su proceso…y en el mío.





